Deporte como moneda de cambio… ¿SÍ o NO?

Javier Hernández, en una de las sesiones de Psicología Deportiva que imparte al alumnado de la EB La Roda

(En este periodo vacacional, rescatamos algunos de los artículos de nuestro colaborador Javier Hernández, jugador del FGLR EBA (uno de los artífices del ascenso a LEB Plata que volverá a vestir de verde esta nueva temporada) y psicólogo deportivo. Además de formar parte del primer equipo, Javier Hernández colaboró durante esta pasada temporada con la Escuela de Baloncesto C.P. La Roda impartiendo charlas a padres de alumnos, al tiempo que realizaba sesiones con los propios chavales.)

(Javier Hernández, jugador del FGLR EBA y psicólogo deportivo) – Dentro de las charlas que imparto a los padres del club acerca de Psicología Deportiva, ya una vez introducida ésta y abordado ciertos aspectos, me pareció importante uno en concreto, mostrado en el título del artículo. Muchas veces tendemos a, ante decisiones que van relacionadas con la educación o la gestión del tiempo libre de los niños y niñas, utilizar el deporte como objeto de castigo, amenaza o aviso, ya que hay ocasiones dónde aparecen situaciones apuradas o forzadas que dan pie a ello (falta de tiempo para estudiar y/o hacer deberes, malas notas, llamada de atención de un profesor, no realizar tareas de la casa, etc). Pero al fin y al cabo, debemos de comprender que no estamos haciendo otra cosa que alterar un pilar fundamental dentro de la vida y el crecimiento personal de los hijos y que hay otras maneras de interiorizar determinadas conductas en los mismos.

En estas líneas intentaré explicar por qué NO se debe utilizar el Deporte como moneda u objeto de intercambio, chantaje o cualquier idea que esté relacionada, así como valorar alguna alternativa dentro de lo que sería el castigo cómo método.

BENEFICIOS
Todos sabemos que el deporte es una actividad que se encuentra dentro de las mejores a la hora de generar neurotransmisores (endorfinas), lo que provoca sensaciones de placer, realización personal y satisfacción, ya que se trata de un hábito saludable muy beneficioso en el día a día. También es considerado como un gran foco de relaciones personales (factor social). El formar parte de un equipo provoca un sentimiento de pertenencia a un grupo, además de educar en valores como la compenetración, la confianza, el compromiso o la humildad. Por otro lado es una oportunidad fabulosa de aprender desde una edad “temprana” a compaginar dos actividades, lo que influirá directamente en otros valores como el sacrificio, el esfuerzo o la autodisciplina.

Debido a estos puntos (generador de neurotransmisores, foco de relaciones interpersonales y oportunidad de gestionar mi tiempo) se considera al deporte como una de las mayores fuentes de AUTOESTIMA que existen, encontrándose apoyada en estos pilares.

¿Por qué no debemos utilizar el deporte como método de castigo para nuestros hijos?
Después de esta pequeña introducción creo que somos capaces de responder a esta pregunta. Realmente, lo que provocas castigando sin ir a entrenar es, primero, una desestabilización de esta autoestima, segundo, la aparición de las típicas excusas como: ‘bueno, no me ha dado tiempo a hacer los deberes/estudiarme el examen, así que hoy no voy a entrenar’ -(si me esfuerzo por no faltar a los entrenamientos y llevarlo todo al día, poco a poco seré más eficaz, con lo que sacaré más provecho de las actividades así como más tiempo para mí) ESFUERZO + EFICACIA -. Además de, como tercer punto, quitarle una ocasión perfecta para inculcar y formarse en estos VALORES que hemos comentado anteriormente, los cuales en un futuro permutarán, tanto personal como profesionalmente, en las diferentes etapas de nuestra vida. Por lo que el identificarlos y aprender a lidiar con ellos lo más pronto posible es una perfecta tarea en la que tanto padres, como entrenadores y demás profesionales relacionados, podemos y debemos influir.

Charlas que el jugador del FGLR, en calidad de psicólogo deportivo, imparte a padres de alumnos de la Escuela de Baloncesto

ALTERNATIVAS
Por suerte o por desgracia, con el auge de las nuevas tecnologías y las redes sociales, hoy en día existen muchas otras formas de imponer un castigo, aunque primero hay que tener en cuenta que hablamos de un castigo que se debe de utilizar cuando queremos que una conducta deje de hacerse, no como método de enseñanza o aprendizaje. Para ello es imprescindible advertir previamente (para que sepan identificar las conductas que serán sancionadas y cómo se efectuará la misma) y así provoques una responsabilidad que asuma consecuencias (Si sé que no hacer los deberes va a provocar que me quede sin móvil toda la semana, quizás me salga a cuenta esforzarme más para tenerlos a tiempo).
En resumen, restar premios o privilegios ganados anteriormente (televisión, ordenador, móvil, ir el fin de semana con los amigos…) en lugar de alterar una actividad que, si bien a corto plazo y no en todos los casos, puede ser relativamente eficaz, no es ni mucho menos beneficioso ni a medio ni a largo plazo.

Todo esto es debido a que si cada vez vas castigando o interviniendo en aspectos diferentes (deporte, tecnologías, social…) provoca que se entre en una espiral donde no se ve al deporte como una necesidad en la formación, cuando además de cómo aprendizaje de la técnica y la táctica propias de cada especialidad (botar por debajo de las piernas, pasar correctamente el compañero, lanzar un triple…) es una oportunidad tan grande de aprender y formarse como el ir a clase todas las mañanas.

Así que… EDUCA, PERO CUENTA CON EL DEPORTE

 

Javier Hernández

Jugador del FGLR EBA y psicólogo deportivo