El Club de los Cinco

Victor Ramírez Vinuesa –En mi anterior crónica os contaba como fueron mis comienzos y cómo se formó  EQ.T.R., el origen. Pues bien , ese invierno los entrenamientos seguían siendo muy “made in La Roda”.

Empezando por la natación, a las órdenes de Arturo, el padre de Ignacio, con sus míticas series de cien o  de mi hermana Sara con sus famosísimas series de 400  descansando cinco segundos. Los viajes a Albacete para nadar eran una risa con nuestros piques internos, el que se quedaba durmiendo,  el avituallamiento que nos traía la Mati  al salir de nadar  y tantos  y tantos recuerdos que no olvidaremos.

En la carrera a pie ese año sufrimos un cambio ,  María Eugenia dejó de entrenarnos  y dio paso a Javi, al que rápidamente apodaríamos como “Javi Mister”  apodo que aún le dura. En la carrera  mis mayores recuerdos  son los fartleks  y las series de mil dejándonos el higadillo.

En esos momentos ya vi como el más pequeño del grupo, un tal David Castro,  tenía un talento natural  para esto del correr. llegaba al entrenamiento comiéndose un donuts o una bolsa de  “porquerías” y el tío ni se inmutaba,  en cambio ahí tenias a los melgos que no había entrenamiento que no  vomitaran o a Ramón que raro era el día que no  le venía un apretón.

En la bici teníamos al Cancelara de la Mancha, Santi  Paños, alguien del que hemos aprendido muchísimo, tanto encima  de la bicicleta como sin ella.  No había día que no nos dejáramos la piel por cogerle la rueda a esa bestia de piernas fuertes que nos estiraba en las largas rectas de La Mancha y nos hacía alcanzar unas velocidades  antes impensables para nosotros.

Pues  las semanas pasaron  a manos de estos grandes entrenadores y nos presentamos en abril en el Campeonato de  España de Duatlón de categoría cadete, prueba que  creo que fue el comienzo de algo muy grande.

La carrera comenzó   y esos cinco chavales de rojo iban a pasárselo lo mejor posible al igual que habían hecho en los entrenamientos durante el invierno. Pero  como antes os he dicho, ese iba  a ser un día en el que una estrella iba a comenzar a brillar. En uno de los giros donde te encontrabas con la cabeza de carrera veo que un chavalín  alto, delgado y que vestía un  traje como el mío iba liderando la carrera,  era David Castro, el que dejando a todos  nuestros acompañantes con la boca abierta estaba liderando un campeonato de España en su primer año como cadete.

La cosa no acabó como en las películas  americanas. David, aunque con muchísimo talento, aún era inexperto en algunos aspectos como en la bicicleta, donde perdió muchos puestos. Pero  al acabar nosotros estábamos flipando  y cuando  nos enteramos de que  habíamos quedado 4º por equipos,  a escasos segundos del pódium, nuestra emoción fue aún mayor. Estábamos cerca e íbamos a pelear más que nunca. Faltaban tres meses  para  el Campeonato de España de Triatlón de Cuenca , pero eso es otra historia…