FGLR, el descanso del guerrero

Pilar Navarro – Se acabó la temporada y llega el momento para el descanso del guerrero (FGLR) y para que el pueblo de La Roda, y especialmente la afición, pueda asimilar lo vivido.

http://www.rodacal.com/
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Comenzamos la campaña 2017-2018 tras el gran hito de nuestro ascenso a LEB Plata en  nuestro segundo año en Liga EBA. El acontecimiento se materializó en Cazorla donde el FGLR dio la sorpresa cuando nadie apostaba por este equipo, solo los rodenses y… con ciertas reservas. Era el primer año de Alejandro González como técnico del equipo (el segundo en Liga EBA para La Roda) y conseguía con su llegada a la entidad deportiva rodense llevar al equipo a LEB Plata. Logrado el reto, el club decidió dar el gran paso y seguir haciendo historia en una categoría hasta hace poco inimaginable para este municipio y su baloncesto. ¡Estábamos en LEB Plata y la íbamos a jugar!

El objetivo, desde luego, era desde un principio mantener la categoría y salvar los muebles en esta  primera temporada. Con eso nos conformábamos todos. Hacer un digno papel y saber estar a la altura. Y vaya si se supo estar a la altura. Más que eso, se jugó la Copa y se abrió la segunda vuelta con el FGLR como líderes por varias jornadas consecutivas.

A esas alturas de la campaña,  el conjunto rodense  se había convertido en el equipo revelación y admiraba con su juego y progresión a propios y extraños; hasta el punto de conseguir casi el ascenso directo a LEB Oro.

El baloncesto rodense estaba (estamos) viviendo una etapa de ensueño. Tanto trabajo  y saber hacer les llevaba a otro hito histórico, jugar los playoffs de ascenso. El desenlace no hace justicia a tan brillante trayectoria, pero tampoco empaña lo hecho en esta mágica temporada 2017-18  que, no olvidemos, se cerró tête à tête con el primer clasificado, el Granada.

El baloncesto rodense nos ha traído una nueva pista de juego y nuevas canastas, pero también nos ha dejado partidos y momentos fascinantes. Jugadas de ensueño, finales de infarto, canastas de locura y mucho mucho baloncesto del bueno.

 

Fundación Globalcaja La Roda llegó humilde y, como debutante, muy expentante,    ilusionado pero cauto, valiente, con coraje y pundonor… para acabar ganándose el respeto y admiración de todos (clubes, rivales, aficiones, etc) y, muy especialmente de la grada rodense y de un maravillado alumnado de la escuela de baloncesto de nuestra localidad que ha tenido en estos jugadores el gran ejemplo de todos esos valores que el deporte aporta (esfuerzo, compañerismo, deportividad, superación…).

Ahora llega el descanso del guerrero, bien merecido. Y mientras tanto, en el pabellón Juan José Lozano Jareño aún permanece el eco de esas tardes de gloria y triunfos; de tropiezos y entereza para levantarse y seguir luchando; tardes de entrenamiento, de vítores y aplausos…

 

Los protagonistas regresan a sus hogares, con sus familias, dejando a La Roda (su otra familia) algo huérfana tras tantos meses de estrecho vínculo, de compartir triunfos, derrotas  (las menos), emociones, esperanzas, miedos… Cada uno de ellos ya se encuentra en otro lugar y posiblemente con el sabor agridulce que deja el desenlace de los playoffs; sin embargo ese final es meramente anecdótico, propio del deporte y las competiciones. Lo importante, lo que prevalece, es el trabajo y lo hecho durante toda la temporada. Una auténtica gesta cuyo rumor aún deambula por el pabellón Juan José Lozano Jareño, a la espera de que el balón vuelva a botar y los jugadores regresen al campo de batalla, a la arena, al foro rodense donde demostraron ser auténticos gladiadores que defendieron la camiseta del club con valentía y dieron a la grada una sobresaliente temporada.

Cualquiera firmaría por repetir la hazaña la próxima temporada. Es difícil… pero visto lo visto, para el baloncesto rodense la palabra “imposible” ha caído en desuso.