“Las figuras del belén”

(Carlos del Olmo Jiménez) – Navidad y belenes son inseparables, una tradición muy entrañable y arraigada en lo más profundo del sentir popular. Belenes más o menos grandes, de muy diversas formas tipos y tamaños aparecen en escaparates, espacios públicos e iglesias de nuestro entorno.  Todos ellos contienen las figuras centrales del Portal, y aquellos más amplios y elaborados representan una extensa variedad de escenas bíblicas, y no bíblicas típicas de la región en que se encuentra instalado el belén, así como importadas de sitios más o menos alejados cultural y geográficamente.

Sin pretender hacer un estudio exhaustivo de estas escenas y figuras, ya que el tema daría para todo un manual, vamos a ver algunas de las más conocidas y exóticas que aparecen en muchos de nuestros belenes.

Entre todas estas figuras, la más conocida es el “cagón” o “caganer” en lengua catalana. Se trata originalmente de la figura de un pastor catalán, que junto a otros muchos, va en busca de la Virgen en las estrechas sendas de la montaña de Monserrat, y que se oculta en un recodo del camino, al amparo de un árbol, para hacer sus necesidades. Este personaje se representó por primera vez en un relieve de finales de siglo XVII, según el etnólogo y folclorista catalán Joan Amades. En cualquier caso, está muy claro el origen catalán del personaje, y su característica folclorista, que en ningún caso es falta de respeto por el belén, su sentido y tradición, y que lejos de ser ofensivo, el cagón lo que hace es devolver a la tierra lo que de ella procede convenientemente abonado.

El “cagón” o “caganer” se ha presentado de muy diversas formas. Al principio era un aldeano catalán, un payés con su barretina (gorro típico) en la cabeza. Actualmente se pueden encontrar estas figuras decoradas con trajes de todas las profesiones y colores: policías, bomberos, ángeles, demonios, curas, futbolistas, políticos, cantantes… y hasta el caganer internauta (con su portátil y a calzón bajado). También, y en aras de la igualdad de sexos, y del incremento de ventas, se pueden encontrar figuras de “cagona” o “caganera”, incluso algún meón, pero esto ya no pertenece a la tradición belenista.

Otro personaje muy habitual en los belenes, en este caso de los madrileños, es la castañera, por lo general se representa con la figura de una mujer anciana que en un sencillo horno o estufa asa unas castañas, imagen que en las calles de Madrid, y de otras poblaciones, puede verse aún todos los inviernos, especialmente en Navidad. La castaña, durante la edad media, fue el sustento principal de muchas poblaciones europeas y asiáticas que no tenían un fácil acceso a las harinas de cereales. El objetivo de este personaje es llevar al portal su apreciado fruto bien caliente y blandito para aliviar el frío de los que allí se encuentran, y que pueda servir de alimento nutritivo en los helados días de la Navidad.

En Extremadura podemos ver otra figura singular, “la machorrita”, una cabra profusamente engalanada que recuerda la que en fiestas o bodas se sacrifica en los pueblos para la celebración de un feliz acontecimiento.

En Provenza, al sur de Francia, los belenes incluyen a veces centenares de figurines de arcilla pintados llamados “santons”, que representan todos los oficios y profesiones tradicionales de la región. Debido a su valor cultural, los “santons” se coleccionan más allá de su uso en el belén.

Los antiguos belenes napolitanos y por tanto después los españoles, de donde deriva la forma actual de representación del belén en España, estaban más llenos de simbolismo que los actuales.

Como aún se hace hoy en día en muchos belenes, las figuras tienen diferentes tamaños según su importancia, no teniéndose en cuenta su colocación según las normas de la perspectiva. Contienen elementos como animales de todo tipo, el ermitaño, el demonio, Adán y Eva; tratando de transmitir una serie de ideas sobre la redención a través del nacimiento y muerte de Nuestro Señor Jesucristo; cumplen así la función catequética a la que contribuyen en general todas las imágenes sagradas. Esto también propiciaba que el belén recibiera ofrendas, cantos, danzas y representaciones, muchas de estas manifestaciones aún se conservan en belenes montados en iglesias, lugares de culto y centros públicos.

Gran parte de esto en la actualidad se ha olvidado, pero curiosamente, en la América Latina, donde los españoles llevamos estas tradiciones, aún se conservan intactas muchas de ellas.